Hablemos de bondad

Hablemos de bondad

Ruta del vino, 2013 (c) Nicté Trujillo

Mi mamá se enfermó hace un tiempo y la situación nos ha mantenido muy ocupados en casa durante los últimos meses.
En este proceso, tuvimos que hacer un par de visitas a la sala de urgencias en lo que entendíamos qué tenía y el tratamiento adecuado. Afortunadamente, en estos momentos ella ya está muy bien de salud, fuerte y saludable como si no hubiera pasado nada y estamos más que agradecidos con todos los que nos han apoyado en este proceso.

Sin embargo, hoy no quiero hablar sobre esta situación en específico; lo comparto solo para dar contexto al porqué estaba sentada afuera de un hospital, un viernes por la noche.
Imagínense esto: estaba sentada en una pequeña silla plegable, acompañada de mis tías y esperando noticias sobre mi mamá, cualesquiera que éstas fueran. Mi mamá había sido ingresada de emergencia mientras yo estaba trabajando, ya eran cerca de las once de la noche y no había noticias…y no éramos las únicas personas esperando noticias. Esta es la manera que nuestro sistema de salud pública reacciona a una avasalladora demanda de servicios con un presupuesto microscópico.

Volviendo al tema…estábamos esperando, envueltos en cobijas, chamarras y lo que podíamos, para mantenernos tibios mientras esperábamos. De pronto apareció un grupo de jóvenes y comenzaron a abordar de uno en uno, a los que esperábamos y ofreciendo vasitos de avena y burritos a todo el que quisiera. Esta acción me sorprendió no porque fuera inusual sino porque normalmente se da más durante las celebraciones decembrinas, cuando todos sentimos una imperiosa necesidad de hacer algo bondadoso por otros y estábamos lejos de estas fechas.

Los estuve observando mientras se acercaban a nosotros, y por un minuto me sentí de lo más incómoda de pensar sobre el momento en que nos abordaran a nosotros, ya que seguramente habría un sermón religioso incluído. Pareciera que venían de una congregación cristiana y algunos habían traído unas guitarras y una mesa para poner lo que me pareció una cantidad infinita de burritos y vasos de unicel.

Este es el momento apropiado para compartirles que no fui criada bajo ninguna religión, ni siquiera un poco. Mis padres acordaron criarnos sin inculcarnos ninguna religión y permitirnos decidir en qué querríamos creer, cuando cumpliéramos 18 años. Antes de cumplir la mayoría de edad no se nos permitió seguir algún dogma religioso pero tampoco estaba prohibido y a la fecha, no he sentido la necesidad de unirme a ninguna iglesia y me siento genuinamente incómoda en los eventos religiosos en general.

Así que, ahí estaba, muy estresada y esperando buenas noticias de mi mamá…observando esta peculiar situación. Cuando uno de los chicos se acercó a nosotros, nos explicó muy serenamente que estaban regalando comida y nos preguntó que si nos interesaba que nos trajeran cena a nosotros y solo atiné a decirle “claro”, pensando que por una vez en la vida voy a dejar que alguien haga algo lindo por mí, sin chistar.

El joven regresó después de unos instantes, nos entregó la comida y nos deseó las buenas noches. Y se fue.
No nos dijo “Dios te bendiga” o “Él te está cuidando” ni siquiera un “Tienes un amigo en Él”.

Y ahí me quedé, procesando este suceso, comiendo y observando. De pronto caí en cuenta que habían querido realizar un acto bondadoso, hacer algo por otra persona, sin hacer preguntas, y sin conseguir prácticamente nada a cambio.
Seguramente que sus creencias permearon hasta sus acciones y por ello consideraron importante hacer algo por otras personas en una situación poco favorecedora, pero al final, con o sin religión, el hecho es que decidieron pasar su viernes por la noche, siendo bondadosos con verdaderos extraños.

Podrían haber estado de fiesta, como muchos hacemos los viernes por la noche, o de plano, hechos bola en sus camas de lo más cómodos y en lugar de ello, estuvieron dando alimentos a personas que estaban pasando por un momento de lo más nefasto.

Tengo amigos que han hecho cosas similares durante Navidad o en la Víspera de Año Nuevo, solo porque pueden y hasta ese día, no había comprendido cuán grande y bondadoso puede ser esta acción. No fue sino hasta que estuve del otro lado de la conversación, que caí en cuenta cuán revitalizadora puede ser una bebida caliente en un momento en que sientes que se te está saliendo el corazón. Un hospital nunca es agradable pero ¿la sala de emergencias? Es peor.

No soy buena aceptando ayuda, y soy todavía peor para pedir ayuda, así que esa noche, solo atinaba a pensar ¿por qué no? En realidad no tenía hambre pero lo que me regaló ese momento, sigue siendo algo que no puedo describir con palabras y que me dio fuerza para las horas que todavía nos quedaban de desesperación. Fue como si alguien desde lejos, reconociera que estaba en un momento difícil y luego, me alentara a seguir adelante sin importar nada.

Afortunadamente, esa noche pudimos llevarnos a mi mamá a casa después de que le hicieran análisis; pasando la media noche íbamos camino a casa y desde entonces, no he podido dejar de pensar en esto.
Seguramente hay actos que cada uno considere más bondadosos que estos, yo misma me he preguntado a largos ratos, la naturaleza de este encuentro pero he optado por considerarlo un acto positivo.

Yo necesitaba a alguien, alguien tenía la necesidad de ayudar a un extraño, y nos encontramos, ganando ambos, algo de la otra persona.
Y esa es la cosa, que los actos de bondad no tienen que ser inmensos ni extraordinarios, pueden ser discretos y seguir teniendo un gran impacto.

Así que esta es una invitación a hacer algo bondadoso, por el simple hecho de poder, porque pueden darle la vuelta al día de otra persona; porque si empezamos a difundir esta manera de hacer las cosas, tal vez haya forma de llevarnos todos bien en este mundo, sin importar que tan diferentes sean nuestros ideales.

english version

Let´s talk about kindness

My mom got sick a while ago and things have been busy and complicated for my family for the last few months.
While we were figuring out what was going, we made a round of visits to the E.R. until we finally got it figured out and she got proper treatment. She is now all well, strong and healthy as ever and we are all, very thankful to the people who supported us through this discomforting situation.

But that´s not what I want to talk about today, it is just a bit of context to as how I found myself sitting outside a hospital, on a Friday, late at night.
Picture this, I was sitting on a tiny foldable chair with my aunts, waiting for news, any news on my mom who had to be rushed to the E.R. while I was at work. It was cold, it was around 11PM and we weren´t allowed inside…and we weren´t the only ones there. This is how our public health system copes with an overwhelming demand of services and a microscopic budget.

So back to it…we were waiting outside, bundled in blankets, jackets and anything we could, to stay warm while we waited. Suddenly a bunch of teenagers appeared and started approaching the people there, handing over cups of oatmeal and burritos to anyone willing to take it. I sat there staring a bit surprised because I thought this only happened on the holidays, in which many people gather to do something kind for people in distress… and this was just a regular Friday night.

I looked at them from afar and dreaded for a minute, the soon-to-be followed conversation, in which surely I was going to get another sermon about God and the church. It looked like they came from a Christian Church and a handful of them had guitars and they brought a table to set the containers with what I felt were like a million burritos and Styrofoam cups.

Now is about the right time to tell you that I was not raised in a religious household, AT ALL. My parents agreed to raise us religious-free, so as to choose our religion when we turned 18.Nothing before that was allowed although it wasn´t prohibited, and I have yet to feel the need to turn to a church of any type and feel quite uncomfortable at religious events in general.

So there I was, very stressed and hoping to have good news about my mom…and staring at this thing happening around me. When one of the guys got to where we were, he kindly explained they were giving out food and asked if we would like to have some and I just said “yeah, sure” thinking to myself about just letting a stranger do something nice for me.

The guy handed over stuff for my aunts and me and wished us a good night. And then he just left.
No “God Bless You” or “He is watching over you” not even a “You have a friend in Him”.

And I just sat there, having a moment, eating and looking around. Suddenly it hit me, they just wanted to be kind, they wanted to do something for someone else, no questions asked, expecting to get next to nothing for this.
Sure, they have their beliefs and through them, felt it important to go out of their way to do something, but in the end, religion or not, they chose to spend their Friday night being kind to strangers.

They could´ve been out and about like many of us do on Friday nights, or for all we know, cuddled up in their bed, warm and cozy…but instead they spent it feeding people that were going through an absolutely shitty moment.

And I kept going around in circles, thinking whether this was gospel, if this distilled from the religion they profess because surely, a while after they handed all the food they started softly singing what I am guessing was religious (I was too far and there was noise, also I was not paying attention, re: stressful moment) but I felt like this was just an honest moment of kindness, compassion and simply put, something good that still happens in the world.

I have had friends do this on Christmas eve o New Year´s eve, just for the fun of doing it, because they can do it and up until that day, I didn´t understand how it can be such a big and kind act.
It wasn´t until I was on the receiving end that I appreciated how much a warm drink can do for your soul in such a stressful moment. A hospital is never a fun place but the E.R.? It is the worst.

I am not good at accepting help and I am even worst at asking for help, so that night I just thought to myself, why not? I wasn´t really hungry but it provided something that I can´t quite describe, and gave me strength to get through the next awful hours. It was like someone had nodded to me from afar, acknowledging my fear and pain, and then encouraged me to keep going no matter what.

Thankfully, I got to take mom home that night after some blood tests and stuff somewhere around midnight but this has been going around in my head ever since.
Surely, there are other things that you might consider kinder than this, I myself have been debating the nature of such an encounter but I have chosen to just take it as a positive thing.

I needed someone, someone had the need to help a stranger, and we collided and got something good in return. And that´s the thing, acts of kindness don´t have to be grand or intense, they can be small and discreet and still have a huge impact.

So this is an invitation, to do something kind just because you can, because it can shift a person´s day; because if we start spreading kindness, we might still have a chance at getting along in this world no matter how different our perspectives or ideals are.

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